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martes, 12 de febrero de 2013

REFUERZOS Y CASTIGOS (CENTRO APRENDER)



En relación con el tema de los refuerzos y los castigos suele haber mucha confusión, aquí encontrarás algunas aclaraciones y unos cuantos consejos.


Los refuerzos y castigos son consecuencias de la conducta del niño, los refuerzos son consecuencias agradables, y por tanto fomentan que esa conducta que se repita. Los castigos son consecuencias no agradables y fomentan que la conducta vaya desapareciendo.

Los refuerzos y castigos no necesariamente tienen que estar relacionado con algo físico, un refuerzo puede ser una sonrisa o unas palabras de felicitación, porque a los niños les gusta que les sonrían y les feliciten. Este tipo de refuerzos tienen la ventaja de que potencian la motivación interna de los niños (“voy a estudiar porque es bueno para mí, porque es mi deber, porque es un reto para mí”). 

Los refuerzos externos (regalar algo, dar dinero, etc.) tienen el inconveniente de que potencian más la motivación externo (“estudio porque así me dejarán jugar a la “Play”).


Hay refuerzos positivos y negativos y también hay castigos positivos y negativos:




Refuerzos positivos: la conducta apropiada del niño va seguida de la entrega de algo que le agrada: una sonrisa, pasar juntos un fin de semana en el campo, dejar salir con los amigos, dejarle ver la tele/jugar a la “Play”, etc.


Refuerzo negativo: la conducta apropiada del niño va seguida de quitarle algo que le desagrada: “cuando termines este ejercicio puedes hacer un descanso”, etc..


Castigo positivo: la conducta inapropiada va seguida de algo que no le gusta: palabras de desaprobación, un suspenso (tras no haber estudiado), etc.


Castigo negativo: tras una conducta inapropiada va seguida de quitarle algo que le gusta: quitarle la “Play”, el móvil, no salir el fin de semana, etc.Algunos consejos:


No castigues estando enfadado. 


Intenta anticiparte a las conductas de tu hijo/a y pensar qué consecuencias deberían tener ciertos comportamientos inapropiados, para que no “te pillen desprevenido/a”. 


Intenta consensuar con tu hijo las consecuencias de sus conductas, eso hará que se sienta más responsable y que tome conciencia de que sus conductas deben tener unas consecuencias (tanto las conductas apropiadas como las inapropiadas), además hará que sea más fácil hacer cumplir los castigos.


No castigues quitándole “todo”, te quedarás completamente desarmado. 


Los castigos tienen que ser proporcionales


Castigos exagerados no son más efectivos, sino más difíciles de hacer cumplir. 


Siempre se deben hacer cumplir los castigos que has puesto, si no vas a ser capaz de hacer cumplir un castigo no lo pongas. Si lo pones y luego no lo cumples estás demostrando que ni siquiera tú te tomas en serio tus castigos, no esperes que tuhijo/a lo haga. 


Los castigos deben ser inmediatos: si se porta mal el lunes no le castigues el fin de semana sin salir. 


Los castigos deben estar relacionados con la conducta: si no ha puesto la mesa el día que le tocaba no le castigues sin internet, castígale con que tenga que poner dos días más la mesa. 


No abuses de los castigos, intenta reforzar más que castigar, eso mejorará la relación con tu hijo/a.


                                                    
                                                             Redactado por: Jorge Jimenez (Psicólogo)

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